"No es lo mismo llamarlo que verlo venir". Sobretodo si uno lo mandó a buscar. En el mundo en que vivimos las noticias cada día asombran más.
Por ejemplo, la cadena Fox de noticias narra que la tienda de videojuegos "Gamestation" ha revelado que posee las almas de unos 7.500 clientes. Sí, como lo escucha. Al poner una cláusula legal en letras pequeñas entre los términos y condiciones de compra de su tienda "online" la tienda adquirió los derechos del alma inmortal de sus clientes.
El texto dice así:
"Al enviar una orden de compra por la web el primer día del cuarto mes del año 2010 de Nuestro Señor estás de acuerdo en concedernos la opción no transferible de reclamar, por ahora y para siempre, tu alma inmortal. Si deseamos ejercer esta opción, permitirás rendir tu alma inmortal y cualquier reclamación que puedas tener sobre ella en un plazo de cinco días laborales tras recibir la notificación escrita de Gamestation o uno de sus secuaces debidamente autorizados".
Parece juego, pero bajo contrato legal la vida eterna de 7.500 personas está en manos de una tienda de videojuegos. Y todo por no leer las letras pequeñas.
El libro de los libros dice: "¡Vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro". (Apoc.22.7) . Y con noticias como la anterior me doy cuenta que a estas letras pequeñas sí hay que hacerle caso.



