Nuestra Historia

Cuando la vida. en comunidad está gravemente amenazada, por el pecado y la incomprensión, el hermano, aunque pecador, sigue siendo mi hermano. Estoy con él bajo la palabra de Cristo, y su pecado puede ser para mí una nueva ocasión de dar gracias a Dios por permitirnos vivir bajo su gracia. La hora de la gran decepción por causa de los hermanos puede ser para todos nosotros una hora verdaderamente saludable, pues nos hace comprender que no podemos vivir de nuestras propias palabras y de nuestras obras, sino únicamente de la palabra de la obra que realmente nos une a unos con otros, esto es, el perdón de nuestros pecados por Jesucristo. Por tanto, la verdadera comunidad cristiana nace cuando, dejándonos de ensueños, nos abrimos a la realidad que nos ha sido dada”.

– “Vida en Comunidad” de Dietrich Bonhoeffer, Ed. Sígueme – Salamanca 1985

Una breve reseña histórica de la Primera de Deltona seguro dejará muchos nombres y verdaderos héroes de la fe fuera de sus letras. Sin embargo, este acercamiento humilde es necesario a la hora de ubicarnos históricamente. Las disculpas a quienes correspondan.

Los comienzos de La Primera Iglesia Bautista Hispana de Deltona se remontan al año 1976 donde un pequeño grupo inicial de cinco personas comenzó a reunirse para celebrar servicios religiosos en un hogar de la localidad.

A medida que fue creciendo el grupo se movió por un tiempo al templo First Baptist Church (hoy en dia Faith Baptist Church) de la calle Providence Blvd. Y de allí a la capilla de la funeraria McFall donde estuvieron adorando por espacio de dos años hasta 1978. De la Funeraria McFall, esta simiente fiel se ubicó en la capilla de la funeraria Bauldauff en Saxon Blvd. Es en estos primeros años que se reconoce la labor pastoral del pastor fundador Jorge Rosario.

El 16 de noviembre de 1979 se da la incorporación oficial ante el estado de Florida como “La Primera Iglesia Bautista Hispana de Deltona”. Este es un año de muchas bendiciones porque la compañía Mackle Brothers, propietaria de Deltona Lakes Corporation donó los 4.6 acres de terreno de la calle Doyle, cosa que no se hizo a efecto de escritura pública hasta el 27 de febrero de 1981. Sobre ese mismo año la iglesia se afilia a las Iglesias Bautistas Americanas ABC-USA y al hacerlo aplica para un préstamo de $42,000.00 USD para la construcción de su Santuario.

Terminada la construcción del Santuario, el pastor Jorge Rosario se retiró a Puerto Rico y entre 1981 y 1987 la iglesia sufre dado la falta de presencia pastoral estable en la misma. Sin embargo, aumentan sus lazos de compañerismo con la Asociación de Iglesias Bautistas Hispanas de la Florida llegando a celebrar una de sus Asambleas en la misma en el año 1983.

No es hasta el 7 de julio de ese año 1987 que es llamado al pastorado de la iglesia el hermano Julián Rodríguez. Bajo el ministerio del pastor Rodríguez la iglesia vivió un renacer en muchos aspectos. En el 1992 se expanden las instalaciones de la congregación unos 90 pies para salones de Escuela Dominical y actividades múltiples. En el año 1994 se celebra otra Asamblea Anual de todas las iglesias bautistas hispanas de la Florida ABC en sus instalaciones. Comienzan los primeros esfuerzos en las reuniones de grupos pequeños que se llamaban Grupos de Bendición y Vida Nueva.

La abrupta salida del pastor Rodríguez en el año 2000 dejó nuevamente a la congregación en otro periodo de incertidumbre. Sin embargo, un fiel grupo de hermanos perseveró e incluso creció en medios de las más diversas adversidades hasta poder salir adelante. La ayuda y manso acompañamiento del Pastor Reinaldo Rodríguez como pastor interino fue clave para la sanidad de todo el cuerpo. Luego de la definición de una visión, el comienzo de las misiones internacionales y la creación del comité de púlpito y búsqueda pastoral en el mes de Febrero del 2002 la iglesia eligió a Rubén Ortiz para ocupar el pastorado de la misma.

Desde este punto hasta la fecha la historia se está aun escribiendo. Los mejores testigos son los más de 200 miembros y mas de 300 en asistencia que celebran cada domingo la presencia del Señor en este lugar. Es necesario entonces venir a Deltona, disfrutar de uno de sus dos magníficos cultos y poder apreciar en el amor de su gente, la seriedad de la Palabra expuesta, la visión misionera y el espíritu de servicio de sus líderes la verdadera vida en comunidad.